Los trabajos del futuro

Por Roberto Sasso
12 de junio del 2017


En varias ocasiones he oído que el 70% de los niños en primer grado hoy se desempeñarán en el futuro en trabajos aún no inventados. Me parece difícil descifrar cómo llegaron a esa estimación, pero todos parecen estar de acuerdo con que es bastante posible. ¿Qué podrán ser esos trabajos?

Un buen ejemplo lo dio Albán Sánchez en su charla en el TEDxPuraVida de este año. Al inicio de la Revolución Industrial nadie imaginaba lo que era diseño, ni que un día existirían diseñadores. Durante la Revolución Industrial se destruyeron muchos puestos de trabajo, pero se crearon muchos más. Ese proceso duró décadas.

A inicios de este año, el fundador del Foro Económico Mundial acuñó el término “Cuarta Revolución Industrial” para denotar los enormes cambios que están ocurriendo producto de las tecnologías llamadas exponenciales, precisamente por su ritmo de desarrollo.

Para complicar la trama, no es una ni son dos tecnologías las que están causando disrupción severa en todas las industrias, sino un montón: inteligencia artificial, robótica, Internet de las cosas, vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, almacenaje de energía y computación cuántica.

Evolución

El tamaño y la profundidad de la disrupción generan el término revolución, pero, a diferencia de otras revoluciones, esta no va a acabar y ser seguida por una época de calma y acomodo. Es probable que el término evolución sea más acertado, aunque estamos acostumbrados a que la evolución suceda lentamente y, por lo tanto, no produce una disrupción tan evidente (aunque para las especies extintas es difícil pensar en disrupción más severa). La evolución no se detiene, la velocidad de la evolución no tiene que permanecer constante.

Con frecuencia escuchamos “nunca antes en la historia de la humanidad han sucedido tantos cambios tan rápido”, y es cierto. Es más que probable que va a seguir siendo cierto. Eso es lo que las funciones exponenciales hacen, cada vez se aceleran más.

Está claro que las tecnologías exponenciales están causando disrupción en los mercados laborales, y que esta se va a agravar con el tiempo. Las carreras y profesiones basadas en destrezas físicas tienen años de estar en franco deterioro, es difícil saber con certeza cuánto tardarán en desaparecer, pero es irresponsable pretender que van a perdurar. Las ocupaciones basadas en destrezas intelectuales tampoco están a salvo. Primero desaparecerán las dependientes de la memoria y la repetición.

Cambio constante

Como hay mucha más ciencia por descubrir que descubierta, la formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas será cada vez más importante, pero las ocupaciones basadas en estos conocimientos serán eternamente cambiantes, el mismo desarrollo exponencial del conocimiento obligará a todos a cambiar de ocupación varias veces durante la vida laboral (la cual será más larga como resultado de los avances en la ciencias de la salud, con serias implicaciones en los fondos de pensiones).

La formación en arte y diseño tomará un auge importante, mientras las máquinas no logren desarrollar la sensibilidad necesaria. La inteligencia emocional será moneda de curso.

La disrupción se está dando en casi todos los campos del quehacer humano. A mi parecer, no se trata de una etapa de transición, pues no terminará, seguiremos para siempre en transición. Obviamente, el desarrollo exponencial va a producir brechas exponenciales. Quienes no adopten las tecnologías disruptivas sufrirán una desventaja competitiva exponencial. Quienes las adopten lentamente, a un ritmo menor que el del desarrollo, estarán siempre del lado equivocado de la brecha.

Se mantendrán del lado correcto de la brecha quienes logren transformar la educación y el Gobierno. Debemos aprender a capacitar y recapacitar a grandes cantidades de gente en tiempos mucho menores (muy probablemente utilizando tecnologías). Títulos y certificaciones perderán todo su valor, lo importante serán las destrezas y competencias que posean las personas en un momento dado.

Importancia del saber

Ya en Silicon Valley a nadie le importa cuántas maestrías o doctorados alguien tenga, lo importante es lo que sabe hacer hoy (quieren ver el código que escribieron la semana pasada).

Los gobiernos deben no solo no estorbar la adopción de nuevas tecnologías con regulaciones obsoletas, sino, activamente, adaptar los marcos jurídicos y regulatorios en tiempos cada vez menores.

Los gobiernos deben promover la adopción de nuevas tecnologías disruptivas, deben abrazar la disrupción y nunca tomar partido con los luditas. Por ejemplo, un gobierno que funcione en papel es un lastre que ninguna economía podrá costear.

Artículo publicado en el periódico La Nación